Por el Consejo Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física

 

El Consejo COLEF ofrece consejos básicos de actividad física para salir de casa con los menores. Aconsejan superar el mínimo de actividad física recomendado, 60 minutos diarios de ejercicio de moderado a vigoroso. Colabora España se Mueve.

El pasado 23 de abril el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció que a partir del domingo 26 los menores de 14 años podían salir a la calle, destacando los beneficios físicos y emocionales, especialmente para los que viven en hogares más vulnerables, cuyo estilo de vida podría haberse visto más perjudicado en las últimas semanas. En este sentido, el ministro calificó esta decisión como una medida de equidad.

 

Anteriormente, el 8 de abril, el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas advirtió sobre el grave efecto físico, emocional y psicológico de la pandemia de COVID-19 en los niños, e hizo un llamamiento a los Estados para proteger sus derechos. Durante esta situación, la población general y en particular los menores han visto reducidos sus niveles de actividad física y sus experiencias motrices, suponiendo un impacto directo en su salud física y psicológica. 

 

Los niños y jóvenes de 5 a 17 años deberían realizar un mínimo de 60 minutos diarios de actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa, según la Organización Mundial de la Salud, siendo ya esta cifra incumplida por el 75% de los niños en situación de normalidad (Estudio Pasos, 2019), por lo que es posible que esta cifra haya aumentado todavía más durante el confinamiento sabiendo que estas recomendaciones son especialmente difíciles de cumplir para aquellas personas que viven en espacios reducidos.

 

La ciencia ha demostrado que cuando los más pequeños no van al colegio (por ejemplo, fines de semana y vacaciones de verano), incluso pudiendo salir a la calle, son físicamente menos activos, mostrando actitudes más sedentarias, que tienen consecuencias directas en el peso corporal y la aptitud cardiorrespiratoria. Además de esta perspectiva sobre la salud física, la reducción de la actividad física tiene un impacto negativo en la salud emocional y el rendimiento cognitivo. 

 

Desde el Consejo COLEF se ha abordado la necesidad de movimiento en los hogares con la campaña en colaboración con el Consejo Superior de Deportes#YoMeMuevoEnCasa, en la que se mencionaba la importancia de reducir el sedentarismo y la inactividad física en los menores, así como la reducción del tiempo de pantalla. También han proporcionado un banco de recursos colaborativo a los docentes de Educación Física para facilitarles la labor en estos momentos, en los que su papel motivador y de fomento de la actividad física resulta aún más primordial para mantener estilos de vida activos en niños y adolescentes.

 

En esta ocasión, han puesto a disposición de padres, madres y tutores, la experiencia de los educadores físico deportivos, para que las salidas de los menores se aprovechen al máximo, sean una fuente de salud, disminuyendo los riesgos, y haciéndolas divertidas.

 

Estos consejos son:

 

– El entorno familiar determina los hábitos. Padres, madres y/o tutores se convierten ahora mismo en actores fundamentales para el fomento de la actividad física. Una actitud positiva del entorno cercano de los menores, con motivación, apoyo, ejemplo e involucración, es fundamental para que estos niños y adolescentes sean suficientemente activos. 

 

– Un paseo está bien, pero no es suficiente. Las oportunidades de los menores en confinamiento para el desarrollo de las habilidades y destrezas motrices se han visto mermadas, por lo que es importante que las personas adultas responsables de las salidas las fomenten, contribuyendo al desarrollo integral y la competencia corporal, necesaria en la vida adulta tanto para la práctica físico-deportiva saludable y segura, como para el desempeño en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.

 

Por eso, los niños y adolescentes, además de caminar en estas salidas, deben desarrollar otras habilidades motrices (corriendo, saltando, desplazándose en diferentes direcciones, girando, realizando equilibrios, esquivando…). Pero no solo eso, en casa, se deben seguir realizando aquellas acciones que quizá no puedan o deban desarrollarse todavía en la calle (lanzamientos, recepciones, empujes, tracciones, etc.).

 

– Reto: superar todos los días el mínimo de actividad física recomendada. El objetivo mínimo diario en niños de más de cinco años es alcanzar los 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Moderada es aquella que permite mantener una conversación, pero con cierta dificultad, mientras que la vigorosa no permite mantener una conversación debido al aumento de la frecuencia respiratoria y cardíaca. Las salidas a la calle, con límite de una hora, permiten alcanzar estas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud con mayor facilidad. 

 

Más aún, en el caso de los niños de menos de cinco años deben moverse al menos tres horas al día, con cualquier grado de intensidad, aumentándola conforme vayan haciéndose más mayores. Es importante establecer que para alcanzar el tiempo recomendado es posible fraccionarlo en varios periodos si es imposible hacerlo de forma continua. 

 

– Las actividades deben adaptarse. Los niños no son adultos en miniatura, así que las actividades deben estar adaptadas a ellos. El juego es un recurso inestimable para aumentar los niveles de actividad física y, por supuesto, para el aprendizaje. 

 

Los educadores físico deportivos, entre los que se encuentra el profesorado de Educación Física, así como estos maestros, conocen el desarrollo motor de los menores, adaptan las actividades a estos y saben cuándo y cómo es el momento de implementar según qué retos motrices.

 

– Consideraciones sobre juguetes, materiales y equipamientos urbanos. En relación con las salidas con bicis, patinetes y juguetes, se debe tener en cuenta que al volver a casa es muy importante seguir las recomendaciones específicas para su desinfección y así poder evitar contagios.

 

Materiales como pelotas, volantes o frisbees pueden ser recursos muy útiles para el juego al aire libre. Sin embargo, en esta primera fase, al estar en contacto continuamente con el suelo, en las vías o espacios de uso público deben utilizarse con seguridad y cautela, siendo mejor su uso en casa

 

Es conveniente también evitar, en la medida de lo posible, realizar actividades que impliquen estar en contacto con equipamiento urbano como bancos, pivotes, muros, etc., ya que aún con protección (guantes), durante el espacio de tiempo de la salida pueden darse descuidos que pueden llevar a aumentar el riesgo de propagación. 

 

– Al llegar a casa… Por supuesto, es fundamental cuidar la limpieza y desinfección. Este momento puede ser una oportunidad para fomentar los hábitos de higiene en los niños, así como para corresponsabilizarles en las tareas de limpieza en casa. Estas últimas son de especial interés para que los menores sigan sumando minutos al contador de la actividad física diaria, así como restándoselos al de sedentarismo y tiempo de pantalla.

 

Para que padres, madres y tutores tengan un abanico de juegos y actividades seguras y adaptadas a los menores, el Consejo COLEF ha creado el espacio “Salimos de casa” en el que encontrar recursos, creados por educadores físico deportivos expertos, para poder fomentar la actividad física de niños y adolescentes tanto en las salidas al aire libre, como en casa.

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